Telefonillo, portero automático y videoportero
Empecemos por lo que confunde a todo el mundo, porque el nombre no cambia el aparato: telefonillo y portero automático son lo mismo, el sistema de solo audio que comunica la entrada del edificio con cada vivienda y permite abrir el portal desde dentro de casa. Videoportero es ese mismo sistema con una cámara en la calle y un monitor en cada piso. Y interfono se usa indistintamente, aunque en rigor también designa instalaciones de comunicación interna que no abren ninguna puerta.
Las cuatro piezas del sistema
Entender qué hay montado ahorra la mitad de las discusiones con el técnico, porque cada avería apunta a una pieza distinta y solo una de las cuatro está dentro de tu casa.
La placa de calle
El panel de la entrada con los pulsadores o el teclado, el micrófono y, en videoportero, la cámara. Es la pieza que se lleva el sol, la lluvia y los golpes, así que es la que más falla. Cuando llaman a un piso y suena en otro, casi siempre está aquí.
El terminal de cada vivienda
El telefonillo de toda la vida o el monitor de vídeo. Es lo único que ve el vecino y lo único que suele querer cambiar, pero no es universal: tiene que hablar el mismo sistema que la placa y el alimentador, y ahí manda la instalación, no el catálogo.
El alimentador y el cableado
La fuente que da tensión a todo, casi siempre en un armario del portal, y los hilos que llegan a cada vivienda. Es donde se decide si una avería es de veinte minutos o de dos días: los sistemas antiguos llevan un hilo por vivienda más los comunes, y los modernos, un bus de dos hilos que llega a todas.
El abrepuertas eléctrico
El cerradero de la puerta del portal, que zumba y libera el pestillo cuando pulsas la llave. Es una pieza de desgaste barata que se cambia sola, sin tocar nada más, y es la culpable de la mitad de los «el telefonillo no abre».
Qué falla y en qué orden mirarlo
Hay una pregunta que resuelve la mitad de los casos y que casi nadie hace primero: ¿le pasa a todo el edificio o solo a tu vivienda? Si le pasa a todos, la avería está en la placa de calle o en el alimentador y es cosa de la comunidad. Si te pasa solo a ti, está en tu terminal o en el pulsador de la placa que corresponde a tu piso. Preguntar al vecino antes de llamar a nadie es gratis y cambia por completo a quién le toca pagar.
No suena cuando llaman
Primero se descarta si le pasa a toda la comunidad —entonces es el alimentador o la placa— o solo a tu piso, que apunta al pulsador de la placa correspondiente a tu vivienda o al propio terminal. Es la comprobación que evita cambiar un telefonillo que estaba bien.
Suena, hablo, pero no abre
El sistema de audio funciona y el de apertura no, así que lo que falla está en el circuito del abrepuertas: el propio cerradero quemado, su hilo, o el pulsador de llave del terminal. Es la avería más frecuente y también la más barata.
Abre pero hay que empujar la puerta a la vez
No es una avería eléctrica: la puerta ha cedido o el marco se ha movido y el pestillo trabaja forzado contra el cerradero. Se arregla ajustando la puerta, no cambiando el telefonillo, y quien te venda lo segundo no ha mirado lo primero.
Se oye fatal o se acopla
Humedad en la placa de calle, un micrófono comido o el volumen del terminal desajustado. En placas antiguas a la intemperie, la humedad es la causa por goleada.
La puerta se abre sola
Un hilo del abrepuertas rozado que hace contacto, o un pulsador atascado en algún terminal del edificio. Hay que localizar cuál, porque mientras tanto el portal se queda abierto.
El monitor de vídeo se ve negro
Cámara sucia o deslumbrada, iluminación nocturna fundida, o alimentación insuficiente cuando alguien ha ido añadiendo monitores a una instalación que no daba para tantos.
Cuánto cuesta cambiarlo
Estas cifras no salen de nuestras tablas —que son de puerta de garaje— sino de cronoshare, consultado el 11 de agosto de 2026, y las damos con la fuente delante para que puedas comprobarlas:
- Sistema de telefonía (solo audio): 90-200 € por vivienda. En un edificio de diez viviendas, alrededor de 1.000 € en total.
- Videoportero: 130-350 € por vivienda, y por encima de 2.000 € el edificio de diez. La media nacional que publica la plataforma es de 90-130 € por vivienda para el conjunto de instalaciones.
- Solo la mano de obra de instalación: 80-125 €, y desde 70 € en vivienda unifamiliar.
- El aparato suelto es otra cosa: un terminal de audio parte de 15-20 € y un monitor de vídeo de 60-90 €, según pantalla y resolución. Las versiones antivandálicas de placa arrancan sobre los 250 €.
La diferencia entre las dos primeras líneas y la última es justo la que decide la siguiente sección: cambiar un terminal no tiene nada que ver, en dinero, con renovar la instalación.
Un terminal suelto o el sistema entero
La respuesta por defecto es cambiar solo tu terminal, y solo hay tres motivos legítimos para tocar la instalación completa:
- Que ya no se fabriquen terminales compatibles con lo que hay puesto. Pasa con instalaciones muy antiguas, y es comprobable: se mira la marca y el modelo del alimentador del portal, no el telefonillo de tu pared.
- Que se quiera pasar de audio a vídeo. Depende del cableado existente. En instalaciones de bus de dos hilos suele ser abordable; en las antiguas de un hilo por vivienda, muchas veces implica cablear de nuevo el edificio, que es donde se dispara el presupuesto.
- Que la avería sea del alimentador o de la placa y el equipo esté tan viejo que la reparación cueste lo mismo que la renovación.
Lo que no es motivo: que el aparato sea feo o que el comercial diga que «ya no vale». Pide que te enseñen qué pieza concreta ha fallado, igual que lo pedirías con un presupuesto de puerta de garaje.
Quién lo arregla (y quién no)
El telefonillo lo llevan electricistas e instaladores de telecomunicaciones, con su propio catálogo de marcas: Fermax, Golmar, Tegui, Comelit o Auta. La puerta del garaje la lleva una empresa de automatismos. Hay empresas de control de accesos que hacen las dos cosas y en una comunidad de propietarios las contrata el mismo administrador, pero al pedir presupuesto conviene decir desde el principio de qué se trata para no perder una visita.
Donde sí se cruzan los dos oficios es en la puerta peatonal del garaje: su abrepuertas eléctrico es el mismo tipo de pieza que el del portal, y en muchas comunidades cuelga del mismo portero. Y en el acceso de vehículos, el equivalente al telefonillo es el mando, la tarjeta o el lector de matrícula, que está en la guía de barreras de parking y pilonas.
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