¿Se puede copiar tu mando?
Código fijo: sí
El mando emite siempre la misma señal. Un mando autocopiante la captura y la reproduce. La copia tarda menos de un minuto y no hay que tocar el receptor para nada.
10-30 € · en el momento
Rolling code: no
El código cambia en cada pulsación. Capturar una emisión no sirve: ese código ya está gastado. Hay que comprar un mando compatible y darlo de alta en el receptor.
25-60 € · acceso al motor
No es una limitación comercial ni una manía del fabricante: es exactamente la razón de ser del código evolutivo. Si se pudiera copiar, no serviría para nada. Cualquiera podría grabar la señal desde un coche aparcado enfrente y entrar en tu garaje esa noche, que es justo lo que pasaba con los códigos fijos.
Cómo saber cuál tienes
Por orden de fiabilidad:
- Abre el mando y mira si hay microinterruptores. Una fila de 8, 10 o 12 interruptores diminutos («dip switch») es la señal inequívoca de código fijo. Si están, se copia seguro.
- Mira la antigüedad de la instalación. Antes de 2005, casi todo era código fijo. A partir de 2010, casi todo es rolling code. Entre medias, depende.
- Busca la referencia del mando en internet. La lleva impresa en la carcasa o dentro, junto a la pila. La ficha del fabricante dice el tipo de código.
- Mira la frecuencia. Los de 27 MHz y 40 MHz son antiguos y casi siempre fijos. Los de 868 MHz son modernos y casi siempre evolutivos. Los de 433 MHz pueden ser cualquiera de los dos.
La prueba definitiva
Llévalo a copiar. Un mando autocopiante detecta en un intento si puede leerlo o no. Si el copiador dice que no puede, es rolling code y no hay más discusión. Es la comprobación más rápida y la más barata, porque no se cobra si no se puede.
Copiar un código fijo, paso a paso
Con un mando autocopiante en la mano:
- Comprueba la frecuencia. El autocopiante tiene que ser de la misma banda que el original: 433 con 433, 868 con 868. Si no coincide, no hay nada que hacer.
- Pon pilas nuevas en los dos. Una copia con pila baja sale con ruido y luego «funciona a veces», que es el fallo más frustrante de todos.
- Pon el nuevo en modo copia. Suele ser mantener pulsados dos botones a la vez hasta que el led parpadea rápido. Varía por modelo.
- Enfréntalos. Los dos mandos a un par de centímetros, cara a cara, apuntando con la zona del emisor (normalmente la punta).
- Mantén pulsado el botón del original hasta que el led del nuevo cambie de ritmo o se quede fijo. Eso es la confirmación.
- Prueba en la puerta, desde varios metros. Nunca pegado al receptor, que da falsos positivos.
Si el mando tiene dip switch, ni siquiera hace falta copiar: basta con poner los interruptores del mando nuevo en la misma posición exacta que los del viejo. Es literalmente copiar un número en binario, y funciona a la primera.
Clonar con el móvil: la verdad
Es una de las búsquedas más frecuentes y la respuesta corta es que no se puede, salvo un caso que no es realmente clonar.
El motivo es de hardware, no de software:
- Los mandos de garaje emiten en 433,92 MHz o 868,35 MHz.
- Un móvil lleva emisores de wifi (2,4 y 5 GHz), bluetooth, NFC (13,56 MHz) y las bandas de telefonía. Ninguna coincide.
- No hay app que arregle eso: sin emisor en esa frecuencia, el móvil no puede mandar la señal aunque conozca el código. Las aplicaciones que lo prometen son, en el mejor de los casos, catálogos de mandos disfrazados de app.
Lo que sí funciona para abrir con el móvil:
- Un módulo wifi o bluetooth en el cuadro de maniobra (90-250 € instalado). El móvil habla con el módulo por wifi y el módulo abre la puerta. No clona nada: añade una vía nueva. Ventaja añadida: puedes dar acceso temporal a alguien sin darle un mando.
- Un mando bluetooth de algunos fabricantes, que se empareja con el móvil. Mismo principio.
- Un emisor externo por USB o jack. Existen y funcionan, pero son aparatos de radioaficionado, no de andar por casa, y para el uso normal no compensan.
Dónde copiarlo y qué cuesta
- Ferretería o cerrajería de barrio: 10-25 € el mando copiado. Es lo más rápido y lo más habitual. Llévate el original y comprueba allí mismo que funciona.
- Tiendas de mandos y llaves de coche: tienen más variedad de protocolos y resuelven casos raros que la ferretería no.
- El instalador de la puerta: es a quien hay que ir con un rolling code, porque además puede dar de alta el mando en el receptor en la misma visita.
- Por internet: mandos compatibles a 15-40 €, pero la copia la tienes que hacer tú y hay que acertar con la frecuencia y el protocolo. Solo si sabes exactamente qué tienes.
Si es rolling code, tus opciones
- Mando original del fabricante (30-60 €) y darlo de alta en el receptor. Es lo más seguro y lo que menos problemas da después. El procedimiento está en cómo programar un mando.
- Mando compatible de otra marca (20-40 €). Funcionan bien cuando el modelo está bien elegido. Comprueba que el fabricante liste tu equipo exacto, no «Came» a secas.
- Alta por radio desde un mando que ya tengas, si tu equipo lo admite (bastantes Nice y BFT). No hace falta ni abrir el cuadro.
- Mando universal con función de aprendizaje. Está en la guía de mandos universales, con la advertencia de siempre: los baratos fallan justo con los motores modernos.
Lo que dice la ley
Copiar el mando de un garaje al que tienes derecho de acceso no es delito. Lo que sí puede serlo es lo otro: capturar la señal de un mando ajeno para acceder a un garaje que no es tuyo entra de lleno en el allanamiento y en el robo con fuerza.
Dos matices prácticos:
- En comunidades de propietarios, muchos estatutos limitan el número de mandos por plaza y prohíben las copias no registradas. No es capricho: con código fijo, cada copia sin control es un riesgo para todos los vecinos. Pídelo por el cauce de la comunidad.
- Si tu comunidad sigue con código fijo, plantear el cambio de receptor a código evolutivo en la próxima junta es de las mejoras de seguridad más baratas que existen: se cambia una tarjeta de radio, no la instalación entera.